En circunstancias normales, después de haber dicho esto, añadiría alguna burrada para quitarle cursilería al asunto, pero no veo porque hacerlo esta vez.
En esta primera entrada no voy a contar mucho. Solo sensaciones. Un mundo inquietante. Tormentas en la noche. Vorágine de rostros y de nombres. Subir, bajar. Bailar durante horas sin descansar. Correr. Celebrar victorias. Noches de pasión, días de ilusión. Descubrir nuevos mundos, nuevas vidas, nuevas historias. Afrontar retos. Ratos de soledad, de nostalgia. Ratos de cercanía, de cariño. Skype. Risas de alegría, de felicidad. Bienestar. Miedo. Valentía. Seguir aprendiendo a escuchar un poco más. Sonrisas. Planes para comerse Europa. Planes que empiezan a cumplirse y no se quedan en meros sueños. Ideales. Fotografías para el recuerdo. Paraninfo, semper sint in flore. Puerta abierta, gente entrando y saliendo. Fuerza, paz. Despedidas. Reencuentros.
Vivir toda una vida en tan solo una semana.
Tantas veces recomendando a la gente que se fuera de Erasmus, sin llegar a hacerlo yo mismo. Aún me parece increíble estar aquí, pero siempre terminamos llegando adonde nos esperan. Continuo, una vez más, con la aventura de viajar.